Las sensaciones que cada visitante tiene ante un mismo lugar
o recurso son tantas y tan diversas como personalidades o puntos de vista tiene
cada individuo ante la vida en sí.
Quiero imaginar que amén de las cifras tan optimistas,
publicadas este lunes, por la organización de INTUR, existe otra mirada , más
cercana y sensorial de esas personas que se han dado cita en este evento, bien
como profesionales del sector, o simples espectadores interesados por los
contenidos u ofertas turísticas que ofrece dicha feria cada año.
Por un lado las cifras: 45.000 visitantes en sus 4 días;
sobre 20.000 contactos profesionales, con un incremento de alrededor del 23%
con respecto al año anterior.
¿Quiere decir que INTUR goza de buena salud y el turismo
interior, que no de interior, se une a las cifras estratosféricas que año tras
año bate récords en visitantes e ingresos de turistas extranjeros?
Mentiría si dijera que conozco esa respuesta, a través de
unos datos tan escuetos…Que los españoles nos movemos más… SI. Que en determinadas épocas del año, las comunidades de interior
llenan muchos de sus establecimientos rurales con viajeros nacionales, también…
Que Benidorm sigue siendo un destino estrella para el viajero nacional...cierto,
y que cada vez nos gastamos más y viajamos más por nuestro país... De
acuerdo…Pero eso nos lo ofrece puntualmente en datos el Instituto de
Estudios Turísticos (IET) y no es preciso someter a debate.
Pero ese mismo optimismo ¿se puede extrapolar a la percepción
que recibe el visitante asiduo cada año a la cita con este evento turístico
cada noviembre en la ciudad del Pisuerga? Tengo serias dudas…
Permítanme que hoy, me convierta
en uno de esos asistentes, que prescindiendo de mi dedicación al sector turístico,
he tratado de ser alguien alejado de la visión comercial y simplemente ser un
espectador que gusta de hacer turismo, abierto y curioso por lo que me voy a
encontrar en un evento cuya principal misión es dar a conocer los recursos y
productos turísticos de la ciudad, provincia, comunidad ó país asistente.
Quizá el punto de partida lo
podamos situar en jornadas previas a la inauguración de Intur. Algunas marquesinas de autobús, algún medio de
comunicación local o regional con alguna reseña o profesionales del sector que
tienen repercusión mediática en la provincia, han sido los elementos más
activos en la difusión de esta importante cita. La publicidad y promoción de un
evento tan destacado en la ciudad y la comunidad autónoma no ha sido claramente
percibida en la calle a nivel popular, cuando Intur es, por tradición e
importancia a nivel nacional, uno de las citas más señaladas en el calendario
anual de Ferias de la ciudad.
Como la mayoría conoce la Feria
de Turismo Interior tiene dos partes diferenciadas y casi correlativas: La
dedicada a la parte de profesionales del sector, que se inicia en la mañana del
jueves y la inauguración por parte de las autoridades, escasas por otra parte,
ni en época electoral parecía interesar. En este periodo hasta el viernes por
la tarde, se reúnen y mantienen contactos las empresas presentes y acreditadas
en Intur negocios con presencia de receptivos regionales y grupos de turoperadores
y agencias de viajes de algunos países, como EEUU, Francia, Alemania, Portugal.
El ambiente, más de trabajo,
reuniones, presentaciones a grupos empresariales, está más centrado a realizar
contactos y presentar las ofertas y nuevos productos turísticos que cada
recurso pretende comercializar.
A partir del viernes por la
tarde, INTUR se abre al visitante en general, con el abono de una entrada, este
año de 5 euros, y el público deambula libremente entre los dos pabellones que
“resisten” en la actualidad y teniendo en cuenta que uno de ellos, es ocupado
exclusivamente por la Comunidad anfitriona de la Feria, Castilla y León, que
intenta año tras año destinar recursos económicos a promocionar el enorme
potencial turístico que posee. No en vano el spot publicitario que reza “C y L,
el museo más grande del mundo está vivo” no es una mera frase promocional.
La visita se podía realizar en un
tiempo no demasiado largo. La extensión y oferta de la muestra no daba para
prologar el tiempo más allá de media mañana o media tarde, siempre dependiendo
de los actos o demostraciones que tuvieran lugar en los distintos stands y el
interés que despierte en ese momento en los asistentes, ó bien la idea
programada que cada uno tuviera de conocer más a fondo ciertos destinos
concretos.
La evolución en los gustos del
turista, hace que se creen nuevos productos turísticos, más de moda y que
despiertan mucho interés en determinados segmentos de potenciales clientes.: El
turismo ornitológico, el turismo activo en variantes como el ciclo turismo o el
senderismo, están siendo muy demandados y han estado presentes en las ofertas
de bastantes comunidades autónomas y otros productos, ya desarrollados en determinadas regiones, que apuntan con fuerza en la oferta de
Castilla y León como el Enoturismo, con
su vertiente gastronómica.
Una de las pocas presencias que
se ha visto incrementada este año ha sido la de empresas dedicadas a la
modernización de los servicios y productos turísticos y su aplicación en las
nuevas tecnologías. APPS turísticas, software para la innovación del sector,
nuevos usos de Internet en la gestión de viajes, reservas, alojamientos, visitas…
es un síntoma positivo en la evolución del sector y cómo manejar y desarrollar ese
potencial de una manera más moderna, competitiva, con un plus de calidad e
innovación.
En el recorrido, la novedad ha sido
la presencia de una representación de turismo de CUBA, en la línea de apertura
que ofertan al turismo extranjero con destino a la isla.
He de confesar que el primer
pensamiento fue producto de mi imaginación. La imagen de un país cálido, alegre,
colorista con ritmo y con impresionantes playas caribeñas me llevo a suponer
que podía llegar hasta la Feria, cierto soplo de esa imagen que la mayoría
esperamos recibir de la isla bonita. Pero todo fue un breve espejismo. El stand
y su personal parecía contagiado del frio y la sobriedad de la meseta
castellana. Ni música, ni color, ni videos de playas...ni ron… una pena.
Portugal, con sus
representaciones regionales que cada año se turnan, no sé en realidad en
función de qué criterio…
Comunidades autónomas, algunas
vecinas, que siempre fieles acuden al evento anual aunque cada vez con recursos
más limitados. Visualmente una de las más afortunadas en esta edición ha podido
ser Galicia en su puesta en escena, aunque todas ellas con el reclamo del
folleto variado y costoso y con una atención en los distintos stands más
entusiasta que profesional.
Y nos queda el pabellón de la
comunidad autónoma más grande de Europa, la nuestra, con las provincias
representadas unas con más recursos que otras, pero lamentablemente más de lo
mismo: Nada que enganche al curioso o interesado en alguna parte de la región y
que regrese a su casa con un elemento visual, con un obsequio, más allá de una
mínima degustación en algún puesto en determinadas horas y para un número reducido
de asistentes.
Una visita con poco color y
calor, anodina y empleando los recursos disponibles, en algo que no consigue
enganchar ni entusiasmar: Folletos… docenas de folletos…
alguna muestra de folclore muy digna en su escenificación y charlas farragosas de
las que el público asistente no parecía disfrutar.
La sensación de ir cada año a un
poquito menos…a parecer que se va dejando languidecer poco a poco a un enfermo
ya crónico y sentir que en los últimos años se está dejando escapar el tren que
a lo mejor, no vuelve a pasar, eran las ideas que venían a mi mente al salir
por puerta principal después de acabar la visita.
Pero como decía al principio, las
sensaciones que tienen las personas ante un mismo hecho o acontecimiento no
suelen ser parecidas. ¿No creen? Las
lecturas son libres y cada uno tendrá la suya.
R.G.D.
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