En
los inicios, todos nos planteamos unas expectativas sobre cómo nos irá nuestra
andadura profesional o bien nuestro proyecto de autoempleo.
El
proceso no es complicado pero esta unido a una serie de factores que van en
función de la realidad y manera de plantearse cada uno sus retos vitales.
En nuestro negocio, las cifras, los inputs que
genera el turismo hacen que se creen expectativas que pueden ser engañosas.
Proliferan
empresas, ideas y proyectos que con la idea de que el turismo y sus diferentes
sectores son la panacea a una crisis
económica ya en vías de solventar, tratan o tratamos de inundar el
sector con toda clase de propuestas clásicas o rabiosamente novedosas, con el
fin de encontrar hueco en el mercado.
Pues
bien, las expectativas generadas deberían ser el fruto de una reflexión
profunda sobre lo que queremos hacer dentro de nuestro sector, a quien nos
vamos a dirigir y cómo vamos a hacer llegar nuestro mensaje al potencial
cliente.
Claro
está que a mayor optimismo vital, a mayor estudio del mercado y cuanto más
interesante resulte nuestra apuesta de negocio, más posibilidades hay de que
las expectativas que se plantearon al inicio se vean cumplidas y más
rápidamente.
Pero
una de las principales bazas para alcanzar el objetivo es asegurarnos en la
medida de lo posible que nuestro proyecto, nuestra iniciativa tiene algún
elemento diferenciador que la convierte en única o especial, que el cliente
hable de ella, que genere curiosidad y que ese interés una vez consumido el
producto, responda a las expectativas generadas en el cliente,
Por
tanto si cumplimos las expectativas primero del consumidor de nuestro producto
y segundo las que nosotros mismos nos hemos otorgado, la empresa tiene visos de
esperanza.
Los
resultados casi nunca son inmediatos, para recoger hay que sembrar primero.
Imagino
que personajes como Bill Gates, el creador de facebook, o los creadores
españoles de BQ, no aparecen todos los días, son cerebros visionarios y siempre
los visionarios han sido catalogados de locos.
Hablamos
de gente normal, que busca ganarse la vida a través de lo que conoce, en lo que tiene experiencia o al
menos tiene una buena idea que quiere poner en práctica.
El
sentido común, el encontrar que busca el cliente que no tiene, y la forma de
venderle una ilusión, una necesidad, un capricho. es una forma de conseguir el
objetivo y el trabajo, siempre en constante mejora, con mucha humildad y
respeto pero con la confianza de ofrecer un buen producto, contagia al
consumidor de esas expectativas optimistas que le hacen buscar tu empresa para
realizar esa necesidad que has generado en el.
El
turismo es ocio, es buen humor, es vender buen rato, buena cara, y resulta
fundamental conseguir generar esas expectativas positivas en el visitante.
Desde
nuestra web, con el proyecto de ofrecer un servicio especial, único, con
productos diferentes, tratamos de ofrecer un nuevo giro a las visitas guiadas
Sorpresa,
entretenimiento, disfrutar de un buen rato aprendiendo, y enseñándonos a
nosotros, los profesionales, que expectativas tienen sobre su ruta reservada, y
si realmente estas se cumplen una vez terminada su visita.
Cuéntennos
que les gustaría experimentar, cual es
su visita imaginada y nunca realizada.
Trabajamos
por alcanzar y superar sus expectativas, y con un poquito de suerte y mucho
trabajo, también las nuestras.
C.G.D.
